NERUDA Y EL MAULE
 

NERUDA Y EL MAULE
 
JAIME GONZALEZ COLVILLE

De la Academia Chilena de la Historia










NERUDA Y EL MAULE




FASCÍCULO 3






Diario “El Centro” de Talca



La Presencia del Maule:

Los Juegos Florales de Cauquenes: El bautismo poético de Neftalí Reyes

Las “Odas Elementales” editada en Cauquenes



Derecho de Propiedad Intelectual 139.400

Copyright by Jaime González Colville











La presencia del Maule

“Me refugié en la poesía con ferocidad de tímido”
Neruda: “Confieso que he Vivido”.




Los Juegos Florales Del Maule

ORIGEN DE ESTOS TORNEOS LITERARIOS


Desde Temuco, el joven Ricardo Eliécer Reyes sabe de los Juegos Florales del Maule, a celebrarse en Cauquenes, en octubre de 1919. Es aún estudiante y la convocatoria llega a través del Liceo. Ello no debe extrañar, por cuanto el organizador es el Liceo de Cauquenes y su iniciador y más entusiasta sostenedor - como se verá luego – es el profesor de Castellano Guillermo Rojas Carrasco.

Los Juegos Florales se suceden en Chile tras los organizados en Santiago en 1910, por el Comité de la Juventud, con motivo del Centenario de la Independencia. En esa oportunidad el Mantenedor del Certamen fue Víctor Domingo Silva y el primer premio ( flor natural ) lo alcanzó Ernesto Montenegro con el poema “Gesta Patria”. Conforme a una tradición que se mantiene a lo largo del tiempo, se elige a una Reina de la fiesta, que en este caso es la Señorita Emma Bobillier Bañados.

La segunda convocatoria fue auspiciada por la prensa y se verificó el 1 de octubre de 1911. El Sostenedor es Ernesto Montenegro y la reina doña Blanca Soublette. Esta vez el principal galardón lo obtuvo Abel González González, con su poema “La Flor de Oro” ( nacido en Curepto, región del Maule ) y que haría fama, por su facilidad para ganar estos torneos. Alcanzaron también premios Manuel Magallanes Moure con “Himno al Amor” y Alfredo Guillermo Bravo por su composición “La Sonrisa”. Dos años más tarde, en mayo de 1913, la Prensa abrió los Terceros Juegos Florales, designando como mantenedor a Gustavo Silva Endeiza. El primer premio lo alcanzó el ya citado Abel González con “El Canto del Tordo”. Los siguientes lugares fueron para Ismael Parraguez con “La Inspiradora” y Humberto Bórquez Solar, autor de “La Oración del Trabajo”. Reina de la fiesta fue la Señorita Luisa Gómez Lobo Guevara.


En 1914, año de gracia para la poesía, por la consagración de Gabriela Mistral en los Juegos Florales de esa oportunidad, hay un anticipo de esa convocatoria en los Concursos Literarios de Swinglehurst, efectuados en Santiago el 21 de mayo de 1914. Su Mantenedor fue Alfredo Guillermo Bravo y la reina doña María Elsa Sthar Prieto. El primer premio lo recibió Carlos Barella, por su poema “Los Viejos”, el segundo lugar lo alcanzó Luis A. Hurtado con “El Hermano Lobo” y el tercero David Pery con “Crepúsculos Galantes”.


LOS JUEGOS DE 1914: LA DESCONOCIDA LUClLA GODOY


Ahora bien, la máxima expresión de estas competiciones, es, sin lugar a dudas los Juegos Florales de 1914, organizados por la Sociedad De Artistas y Escritores y que tuvieron como escenario el Teatro Santiago. Asistió el Presidente de la República Ramón Barros Luco ( vecino de Retiro ). El Mantenedor fue Víctor Domingo Silva y el galardón principal fue para Gabriela Mistral por su trabajo “Los Sonetos de la Muerte”, quien obtuvo la flor natural, coronal de laurel y medalla de oro de la Municipalidad de Santiago. Segundo lugar lo logró Julio Munizaga Ossandón con “Plegaria a María” ( corona de laurel y medalla de oro de “El Mercurio” ) Pedro Sienna con “Rogativas a mi Corazón” se hizo acreedor al tercer lugar, recibiendo un objeto de arte donado por la Revista “Sucesos”. David Bari recibió una mención por su poema “Salomé”, igual nominación se adjudicaron Claudio de Alas por “Salmo de Amor”, Jerónimo Lagos Lisboa (sanjavierino ) por “Los Castillos” y Alberto Mauret Caamaño por “Rosas de Todos Los Santos”. La Reina de la Fiesta fue doña María Letelier del Campo e integraron su corte, Sara Ovalle Castillo, Delia Izquierdo Matte, Raquel Izquierdo Matte, Teresa Vicuña Correa, Raquel Hunneus del Solar, Juana Vicuña Correa, Eliana Guerrero Codou, Irene Wilson e Isolina Humeres del Solar.


Saltándonos los concursos verificados durante las Fiestas del Centenario ( donde lograrían premios jóvenes escritores como Mariano Latorre, Fernando Santiván, Rafael Maluenda , etc ), los Juegos Florales pronto se expanden a provincia. En Valparaíso se organizan los Juegos Florales Cervantinos, auspiciados por la Colonia Española y cuya ceremonia principal es el 16 de abril de 1916, con motivo del tercer centenario de la muerte de Cervantes. El Sostenedor es don Julio Vicuña Cifuentes y el primer lugar lo alcanza el poeta español José Peláez Tapia con su poema “El Caballero del Amor”. La Reina de los Juegos es doña Sara Rioja Ruiz.


Un año antes, en 1915, Viña del Mar realiza los Juegos Florales auspiciados por la Academia Literaria de esa ciudad. El Sostenedor es Manuel Magallanes Moure y el primer lugar es para Julio Aparicio Pons con “El Trono de Flora”. La Reina es Violeta Gándara Pastor.


En abril de 1915 se verifican los Juegos Florales de Tacna, en esa época bajo dominio chileno. El Sostenedor es Anselmo Blanlot Holley y el primer lugar se lo adjudica César Herrera con el poema “El Cóndor”. Reina de la Justa es doña Violeta Gándara Pastor.

Finalmente – y antes que llegaran a la Región del Maule – el 21 de septiembre de 1915, la Revista “Primorose” de Chillán patrocina los Juegos Florales de Ñuble. La Comisión Directiva la Integran Narciso Tondreau, Rafael Maluenda y Jocelyn Robles. El sostenedor es Evaristo Molina y el primer lugar lo logra Alberto Méndez Bravo con “Tres Sonetos”. Reina del Torneo es doña Inés Jarpa Reyes.









Los Juegos Florales de Talca.




Talca da el primer campanazo en la primavera de 1917. El ambiente espiritual y culto que ha creado el rectorado de don Enrique Molina, da frutos en estos atisbos literarios que, aunque aislados, despabilan el intelecto dormido de las viejas ciudades provincianas.

Gestor de los Juegos es el Dr. Francisco Hederra Concha, médico, escritor y quien ha ejercido la vicerrectoria del Liceo de Hombres de Talca. La propuesta tenía, además, el filantrópico objetivo de allegar fondos al siempre necesitado servicio de la Asistencia Pública del Hospital.

La aristocrática ciudad se vio así remecida en su quieto vivir. De entre las niñas de la sociedad de la época, el poeta ganador eligió a Malva Donoso, como Reina del certamen, secundada por una no menos gentil “corte de amor”.

Sostenedor de los Juegos fue el escritor Armando Donoso, destacado por su vocación de investigador de las letras chilenas y talentoso crítico literario. El jurado fue elegido con rigurosidad, a fin que la premiación no diera lugar a dudas. Lo integraron don Ruperto Banderas Le-brun, Profesor del Liceo, don Guillermo Donoso Grez, ( padre del historiador y parlamentario Guillermo Donoso Vergara ) hombre cercano a la cultura y quien sería más tarde Intendente de Talca, don Darío Castro, notable profesor de Castellano y descubridor de numerosos talentos, y el joven poeta Jerónimo Lagos Lisboa, ya reconocido por sus inspiradas creaciones.

La culminación de la fiesta fue el 16 de septiembre de 1917. En solemne ceremonia, realizada en el antiguo teatro Municipal, se coronó a la Reina y se otorgaron los lugares respectivo. El primer premio y la flor natural de oro, la obtuvo el poeta Alberto Méndez Bravo, autor de “Dios Arcano”. Mientras que Benjamín Velasco Reyes, con “Sentimentalismo” y Berta Lastarria Cavero con el cuento “Los Miedos de Panchita”, lograron el segundo y tercer lugar, respectivamente.

El discurso de fondo estuvo a cargo de. Dr. Hederra. Intervino también Armando Donoso. La nota musical la puso la joven Elisa Hederra, con una lucida interpretación de una rapsodia de Lizt.

Los juegos florales talquinos dieron que hablar. La revista “Zig Zag” dedicó dos de sus influyentes páginas para informar del acontecimiento, en su edición del 29 de septiembre de 1917.

El camino quedaba abierto. Dos meses después, el liceo arremetía con un concurso teatral estudiantil, logrando el primer lugar el autor Ernesto Córdoba Parraguez.z



Los Juegos Florales del Maule


A fines de 1918, Jerónimo Lagos Lisboa, junto a Alberto Méndez Bravo sugirieron al Profesor del Liceo de Cauquenes, Guillermo Rojas Carrasco – escritor y ensayista – realizar los juegos Florales de Maule. Rojas Carrasco editaba desde abril de ese año la Revista “Asteroides”, órgano que se convertiría en la patrocinadora y principal difusora del certamen.

La revista “Asteroides” es una de las escasas publicaciones de corte literario surgidas en el Maule. Tuvo como su fundador a Guillermo Rojas Carrasco y fueron sus directores Luis Carrasco Arancibia y Luis Muñoz Latorre. El primer número apareció en abril de 1919 y, tras siete ediciones, dejó de circular en octubre de ese año, tras efectuarse los Juegos Florales.


De esta forma, en el N° 3 de la revista se difundieron las bases de los “Juegos Florales de la Provincia del Maule”, que inicialmente tuvieron como único patrocinador a la revista. Sin embargo luego se incorporaría el Liceo de Cauquenes, cuyo rector don Aníbal Viveros Rodríguez, era hombre de amplía cultura y de reconocida buena gestión en la trayectoria de ese antiguo plantel.


“No es del todo fácil la empresa que acometemos – decía editorialmente “Asteroides” en su publicación de junio de 1919 – pero no hemos querido dudar ni por un momento que con la ayuda de las personas amantes del arte y sobre todo, con el concurso de las bellas damas de esta tierra, habrá de resultar necesariamente lucido”.


“Y los que resultaren premiados en este concurso – seguía el texto – recibirán sus galardones de manos de la Reina de la Fiesta, elegida de entre las damas de la Corte de Amor”.


Las bases plantearon el concurso en dos géneros: poesía y cuento. Los participantes debía ser residentes desde las provincias de Curicó a Concepción, ambas inclusive. Sin embargo, estos requisitos sufrirían variaciones: finalmente se aceptarían participantes de casi todo el país y sólo se premiaría poesía.

Los trabajos debía ser rigurosamente inéditos. Perdían esa calidad incluso los que hubiesen sido leídos en público.


El plazo de recepción se fijó el 20 de agosto. La fiesta de premiación se efectuaría el 21 de septiembre “Día de la Entrada de la Primavera”.


Las obras debían enviarse al Director General de la Revista, casilla 9 Cauquenes.

Las bases se repartieron a casi todos los periódicos del país. Un mes después, en julio de 1919, la Revista Asteroides dio conocer los nombres del Presidente, Secretario, Mantenedor y los Jurados del torneo: fueron ellos, respectivamente Jacinto León Lavín, Guillermo Rojas Carrasco, Jerónimo Lagos Lisboa en los tres primeros cargos y Domingo Melfi Demarco, Aníbal Jara Letelier y Alberto Méndez Bravo en los últimos.

De igual manera se amplió el ámbito del concurso. Ahora se estableció que podían participar “Los escritores residentes en el radio comprendido desde la provincia de O´Higgns al sur”.

Hasta la fecha se habían recibido cinco trabajos de poesía y tres en prosa.

Los premios a otorgarse fueron una Violeta de Oro ( Flor Natural ) para el primer lugar más “un artístico diploma” y, para el segundo tercero un objeto de arte y diploma.

La mayor difusión del concurso obligó a los organizadores a ampliar el plazo de admisión de los trabajos hasta el 15 de septiembre. Se habían ya recibido diez y siete trabajos de poesía y sólo cuatro de cuentos. Entre los ya ingresados estaban los tres ganadores. Ello evidencia que Neruda tuvo oportuno conocimiento de la convocatoria y decidió participar sin demora.


EL ENTUSIASMO DE LA SOCIEDAD LOCAL


Los Fuegos Florales del Maule despertaron la adhesión de la sociedad cauquenina, un tanto alicaída en esa época, según lo aseveraba el propio editor de “Asteroides”: “Personas pesimistas – expresaba – no trepidaron en augurarnos el más ruidoso fracaso. Pero afortunadamente, el entusiasmo con que las familias de nuestra sociedad nos han prestado su valioso concurso y el interés de todos por asistir a su celebración el día 8 de octubre, ha venido a dar un solemne mentís a tales augurios”.

La fiesta, como se advierte, creció en trascendencia: la esposa del Intendente Luis Guzmán Jiménez, doña Clemencia Peña, se ofreció para organizar la Corte de Amor, de donde debía elegirse la Reina de los Juegos.

Las jovencitas que integraron aquella galería, fueron María y Marina Pinochet Campos, Raquel y Haydee Espinosa F.,Herminia Hurtado Larraín, Albina del Río R., Rosa Urrutia, Adela Lazo, Javiera Urrutia, Aída Urrutia, Delfina de la Torre, Emma Domínguez y María Fernández Garcés.

En el N° 6 de Septiembre de la revista, se dieron a conocer los trabajos ganadores. Sólo se premió poesía. En prosa se declaró desierto “por cuanto los trabajos presentados no reunían las condiciones necesarias”

La entrega de los galardones se fijó para el 8 de octubre.






La Fiesta del 8 de Octubre


El sábado 8 de octubre de 1919, con el decidido apoyo del Liceo de Hombres – y especialmente de su rector Aníbal Viveros Rodríguez – se efectuaron los Juegos Florales del Maule. “Con un respaldo superior a las mejores expectativas abrigadas por la Comisión Organizadora – informó “La Verdad” del 11 de Octubre - se realizaron los primeros Juegos Florales de la provincia de Maule, la noche del miércoles en el teatro de la localidad”.

Numeroso público repletó las aposentadurías del recinto, engalanado con flores frescas y guirnaldas. Las familias más caracterizadas se ubicaron en los palcos, dando un marco de distinción, muy acorde con la época, a la velada.

Apenas se levantó el telón, la orquesta – compuesta por integrantes del regimiento “Valdivia” - interpretó la obertura “Carmen” , con los violinistas Larraguibel, Pérez y Palma.

En el escenario estaba la denominada “Corte de Amor”, conformada por las señoritas “mas hermosas y espirituales de Cauquenes”, dispuestas en “graciosa medialuna”. En conformidad a la antigua costumbre de estos juegos, debía ser el ganador de la justa quien designara a la Reina, y a ella iría dedicado su poema.

El discurso inaugural fue pronunciado por el Presidente de los Juegos, don Jacinto León Lavín, quien se refirió al significado y trascendencia de ese certamen. Si hemos de dar crédito a las informaciones de prensa, la intervención del León fue varias aplaudida con entusiasmo por el público.

Luego, en representación del jurado, leyó el informe respectivo don Alberto Méndez Bravo. De inmediato se abrieron los tres sobres con el nombre de los ganadores.

El primer lugar fue para el ya conocido Abel González González ( con el seudónimo de Juan del Monte ) en esa época Juez Letrado de Molina y nacido el Curepto el 11 de julio de 1879. Luego de cursar estudios en el Seminario de Talca, los siguió en la U. De Chile, graduándose de abogado en 1904. Fue Director de “La Prensa” de Curicó y, tras su desempeño en el poder judicial en Lontué y Molina, se le trasladó a Iquique, donde fallecería en 1930.

Su poesía esta inspirada en temas campesinos o motivos patrióticos y ha sido recogida en varias antologías. El trabajo ganador de los Juegos del Maule se titulaba “La Sombra del Quilantral”, y era un poema de grata musicalidad, muy a tono con la inspiración de la época: “De un añoso quilantral / bajo la verde enramada / la fuente de la quebrada / guarda su limpio cristal /.


La Reina de los Juegos: Marina Pinochet Campos

De Pinochet a Pinochet


Mediante un telegrama, el ganador lamentaba no poder concurrir a recibir su premio, pero encomendaba a Lagos Lisboa el elegir a la Reina del certamen. Tal honor recayó en doña Marina Pinochet Campos, vinculada a antiguas familias de la zona cauquenina.

“El público aplaudió con frenesí tan acertada designación – comentó “La Verdad” del 11 de octubre de 1919 – la nueva soberana ocupó el trono custodiado por pajes y alabarderos, niños Silvio Fasani, Diego y Jorge Benavente, y colocó la Flor de Oro al representante del poeta ganador”.

La lectura del poema triunfador la hizo Alberto Méndez Bravo

Doña Marina Pinochet Campos – de haber ganado Neruda aquel Certamen – habría provocado, sin pretenderlo, una asombrosa contradicción en la historia literaria de Chile. Emparentada con el más tarde Presidente Augusto Pinochet – cuyo padre era de Chanco - la gentil reina pudo haber consagrado al joven Reyes como poeta, sin imaginar que sesenta y un años más tarde, otro Pinochet iba a ser el último y trágico pensamiento en el agónico vate.

Volodia Teitelboim, en carta del 9 de mayo de 1994, nos dice, con filosófica reflexión: “Si el poeta estuviese estado vivo no lo habría tomado a lo trágico, sino que lo hubiese anotado en la libreta de las anécdotas, que tanto le divertían”


El segundo lugar fue, sorpresivamente, para una dama: Aída Moreno Lagos ( que utilizó el seudónimo de Numa Nuemanu ) una joven poetisa de veinticinco años, nacida en Talca en 1894. Maestra normalista, ejercía su profesión en el Liceo de los Andes, donde había trabado amistad con Gabriela Mistral, quien influenció notablemente su creación, a la vez que la estimuló a participar en el torneo, venciendo los prejuicios de la presunta incompatibilidad entre ser mujer y escribir poesía.

El poema de Aída Moreno, titulado “¿En Dónde?”, refleja un sutil desencanto amoroso enmarcado en tenue melancolía. Su temática se aleja de la inspiración de Abel González , acentuando un lirismo bien logrado: “..¿Y en dónde’ – pregunto – En dónde fue / el hombre que te vio no me responde / y se pierde en la sombra y yo no sé /.


Neftalí Reyes: tercer lugar y mención honrosa


El tercer lugar fue materia de discusión, según lo recordó años más tarde el poeta Lagos Lisboa aun cuando no hay constancia de ello en el fallo.

El poema “Comunión Ideal”, que Neftalí Reyes presentó bajo el seudónimo de Kundalini, consta de catorce estrofas y, en su temática, se aleja diametralmente de las tendencias en boga en esa época.

El acuerdo del jurado – fechado en Talca el 18 de septiembre de 1919 – dice, aludiendo al trabajo del joven alumno del liceo de Temuco:

“Nos parece digna de la tercera recompensa por la amplitud de visión y el concepto de belleza que revela en su autor. Su forma demuestra inexperiencia de lenguaje que empañan el sentimiento”


El poema está trazado en sólidos motivos y profunda inspiración. Su lenguaje es depurado, firme y elocuente: “/ Se detuvo el viajero bajo la paz inmensa / que subía cual madre poderosa del camino. / Todo era amor. Las flores le daban sus intensas / fragancias que eran cantos de pasión. Un divino / sol poniente y risueño doraba más los trigos / que se alzaban humildes sobre la buena tierra / que curvaba sus lomos al sol, dueño y amigo / dando mares dorados al llano y a la sierra /”.

Más adelante dice: “Yo sé de todos los mortales dolores / y estoy crucificado por dentro de mi ser, / por los dolores mismos que llegando a ser flores / fueron cruz dolorosa después de florecer...”/ Para concluir en una de las estrofas finales: “Y los hombres me han dicho que estoy loco, locura / que me ha hecho en los caminos caminar, caminar, / que me ha puesto en los labios acritud de amarguras / y en los ojos eternos deseos de llorar”.

Pero, tras otorgar ese galardón al joven poeta, el jurado resolvió conceder una mención honrosa a los tres sonetos denonimados genéricamente con el nombre de “Las Emociones Eternas” , presentados con el seudónimo de Ricardo de Amaris y que correspondía, de igual forma, a Neftalí Reyes. Se titulaban ellos: “Los Días”,”El Placer” y “La Muerte”.


Como se advierte el joven Neftali Reyes ha roto los esquemas temáticos y endilgado la poesía hacia nuevos derroteros. Abel González o Aída Moreno conformaban la vieja escuela de la creación. Reyes – lo advierte tempranamente Lagos Lisboa – ha dado un campanazo de distinto tono. La semilla está depositada en el surco. Pocos presienten el vigoroso fruto que brotará de ella. Sin lugar a dudas que la carrera literaria de Neruda ha comenzado en el viejo teatro de Cauquenes.

Correspondió al joven alumno del Liceo de Cauquenes, Humberto Viveros Moreno (más tarde distinguido médico ) la lectura de los poemas de Neftali Reyes, labor que llevó a cabo “magistralmente”, según el relato de la prensa y que “dejó de manifiesto las sobresalientes aptitudes poéticas del autor”

Finalmente interpretaciones musicales y danzas de jóvenes cauqueninas, fueron el broche de oro de los Juegos Florales del Maule, aun cuando ninguno de los tres galardonados pudo asistir.

El certamen – y su aparatosa parafernalia - ocuparon durante varios días las páginas de la prensa local. La Revista Asteroides, en su N° 7 de octubre de 1919, expresó que las obras no se darían a conocer, por cuanto se publicaría un libro con los trabajos ganadores y demás detalles del torneo.

La mitad de los fondos recaudados, fueron destinados a financiar la implementación de la biblioteca de la Escuela Superior N° 1 de Cauquenes, dirigida en esa época por Alberto Méndez Bravo, uno de los Jurados del Concurso.

Pero los homenajes no cesaron al caer el telón. La oficialidad del Regimiento Valdivia, hizo confeccionar un artístico pergamino que envió, con un canastillo de flores, a la reina de los Juegos, doña Marina Pinochet Campos: “Deponiendo ante ella su admiración y sus espadas – expresaba el texto – como en edad caballeresca, manifestándose dispuestos a rendir sus vidas por su Patria y por su dama”


Doña Marina Pinochet Campos, nacida en Cauquenes en 1902 y fallecida de noventa y tres años, en 1995, fue más tarde una respetada y caritativa dama de esa ciudad. Dedicada a hacer el bien, colaboradora de organismos de beneficencia, destaca su noble labor en beneficio de las víctimas del trágico terremoto de 1939. Su recuerdo permanece hoy y lo mantiene su hijo Ruperto Pinochet Pinochet. Casó con Jorge Pinochet Advis, ( hermano de Aurelio, destacado escritor costumbrista ) dejando descendencia en cuatro hijos.

En diciembre de 1919, los poemas ganadores y el detalle de las fiestas realizadas, fueron publicadas en un folleto por la Revista Asteroides, incluyendo las fotografías de los poetas laureados Será ésta la primera vez que el rostro de Neruda, entonces de 15 años, aparece en una publicación, retrato que se incluye en este fascículo.




Neruda, el retorno a Cauquenes.

Treinta y cuatro años más tarde, Neruda volvió de nuevo a Cauquenes. De paso por Parral, el 18 de julio de 1953 – como se ve en otro de estos fascículos – aceptó la invitación del culto recién electo Alcalde, Gustavo Cabrera Muñoz, quien era, además, propietario del antiguo periódico “La Verdad”, y había sido Secretario de don Arturo Alessandri Palma. Mientras vivió en Santiago, hizo amistad con la mayoría de los hombres de letras de ese entonces, entre ellos el legendario actor Alejandro Flores, (quien concurrió a Cauquenes para proclamarlo, durante su campaña política ) Manuel Rojas y el propio Neruda. Durante su administración al frente del municipio cauquenino, Gustavo Cabrera gestionará periódicamente la venida de personalidades de la cultura para dictar conferencias.

Neruda arriba a la ciudad en la mañana del domingo 19 de julio. Le acompaña el poeta Ángel Cruchaga Santa María, recién ungido con el Premio Nacional de Literatura y la esposa de éste, Albertina Azócar.

Tras recibir los saludos de una expectante comunidad, se anuncia que Neruda dará una conferencia en el teatro local a las 11.00 horas. Sin embargo un súbito malestar del poeta ( presumiblemente una alza de presión ) le obligó a posponer la actividad para la tarde.

En el intertanto los homenajes se suceden: el Alcalde Cabrera le ofrece una recepción en su casa, a la que asisten más de cincuenta invitados. Tras el recital en el teatro ( a las 19.00 horas ) un grupo de escritores y amantes de las letras le invitan a una cena en la Residencial Rodríguez.

El lunes 20 de julio, Neruda, Ángel Cruchaga y Albertina recorren las playas de Chanco y Pelluhue con el Acalde Cabrera como amable anfitrión. Al regreso a Cauquenes son recibidos en sesión por el Club de Leones, presidida por el Presidente distrital Septimio Agurto y donde el discurso de homenaje lo pronuncia don Patricio Hurtado Pereira.


Primera edición de las Odas Elementales:

Antes de retornar a Santiago, Neruda visita la redacción del periódico “La Verdad” y deja los originales de su obra, aún inédita, “Odas Elementales”, para que ser publicadas. Son los poemas “Al Mar”, “Al Pan”, “Al Hombre Sencillo” y “A La Fertilidad de la Tierra”. La entrega está elogiosamente rubricada: “Dedico esta primera edición de estas Odas Elementales al pueblo, a la ciudad, al Alcalde mi querido amigo Gustavo Cabrera, a los campesinos, a las viñas y bosques de Cauquenes y Parral .

La Imprenta “La Verdad” editó las “Odas” en julio de 1954, coincidiendo con el cumpleaños número cincuenta del poeta y simultáneamente con la publicación que hizo la Editorial Losada de Buenos Aires del total de la obra. La edición cauquenina está hecha en sencillo papel imprenta e incluso no aparece en los minuciosos recuentos bibliográficos de Neruda, pero constituye una prueba más del afecto del poeta por su tierra solariega.